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¿Cómo leer una Carta Natal? | Del fragmento a la síntesis.

POR David E. Bustamante

“Lo que se entrega vulgarizado a la multitud, merece cualquier nombre, menos el de astrología”.

Dr. Adolfo Weiss (1888-1956)

Cómo leer una carta natal

A menudo encontramos recetas de cocina tales como: (a) el Sol en Casa X produce honores; (b) Mercurio en Géminis inteligencia; (c) Venus en Libra fidelidad; (d) Júpiter en Casa II fortuna; (e) Venus en Casa I belleza. Esto, sin embargo, no guarda relación con la Carta Natal de una persona sino con el emplazamiento por sí solo sin consideraciones adicionales. Es decir: (a) ¿Qué tal el Sol en Capricornio en Casa X en cuadratura (90°) con Marte en Libra en Casa XII conjunto a Neptuno en oposición con Urano en Cáncer en Casa IV? (b) ¿Qué tal Mercurio en Géminis en Casa XII en cuadratura (90°) con Neptuno en Virgo en Casa III? (c) ¿Qué tal Venus en Libra en Casa VIII en cuadratura (90°) con Urano en Géminis en Casa V o con el Sol en Acuario en Casa XI? (d) ¿Qué tal Júpiter en Casa II en Géminis en oposición (180°) con Mercurio en Sagitario en Casa VIII y/o en cuadratura (90°) con Saturno en Casa XII? (e) ¿Qué tal Venus en Virgo en Casa I en cuadratura con Saturno en Géminis en Casa III conjunto a Urano y con Neptuno en Sagitario en Casa X?

La inmensa mayoría de libros de astrología carecen de ejemplo práctico: ninguna de las recetas que ofrecen son expuestas con base en una Carta Natal universal. La inmensa mayoría de libros de astrología enseñan a los alumnos, específicamente, a presentar problemas de visibilidad, lo que les garantiza un proceso de aprendizaje tanto más rápido cuanto más distorsionada sea la enseñanza, hacia la consecución del título ´Astrólogo(a)´. Sin embargo, no hay postre de guayaba con queso, flan, mantecado o postre alguno que justifique la sustitución de la síntesis por el análisis fragmentado. A continuación, el porqué.

Ejercicio

Muy a menudo encontramos trígonos (120°) o cuadraturas (90°) y oposiciones (180°) que aparentan ser muy favorables o muy desfavorables, respectivamente; poderosos, en fin. Cuando, no obstante, tomamos en consideración la idiosincrasia de los cuerpos celestes involucrados y sus «estados cósmicos», es decir, sus dignidades y debilidades esenciales (signos) y accidentales (Casas y decanatos), podríamos encontrarnos con solamente eso: una apariencia engañosa.

(a) Porque la oposición (180°) de Marte en los 5° de Capricornio (exaltación) con Júpiter en los 5° de Cáncer (exaltación) no afecta la capacidad energética de estos astros como cuando presentan la oposición (180°) en signos de su peregrinación, exilio o caída; siendo el primer caso menos desfavorable que el segundo y el segundo menos desfavorable que el tercero. Júpiter en Capricornio (caída), Marte en Cáncer (caída), por ejemplo. (b) Porque la cuadratura (90°) de Júpiter en los 5° de Sagitario (domicilio) con Venus en los 5° de Piscis (exaltación) no afecta la capacidad energética de estos astros como cuando presentan la cuadratura (90°) en signos de su peregrinación, exilio o caída; siendo el primer caso menos desfavorable que el segundo y el segundo menos desfavorable que el tercero. Venus en Aries (exilio), Júpiter en Géminis (exilio), por ejemplo. ¿Qué tal una cuadratura (90°) de Venus en los 5° de Aries (exilio) y Marte en los 5° de Cáncer (caída), sin embargo? Entonces los efectos de la cuadratura (90°) sobre estos dos astros –ahora debilitados– sí serían nefastos sobre la psiquis del(la) nativo(a) en el ámbito amoroso. (c) Porque el «estado cósmico» de la Luna en Escorpio (caída) en el decanato de Cáncer (20° a 30° de Escorpio) y en trígono partil (120°) con Mercurio en el signo natural de la Luna (Cáncer) en el decanato de Piscis (20° a 30° de Cáncer) no drena la capacidad energética de la Luna como cuando está en caída sin dicho auxilio o sin otro parecido. Las características de esta Luna en caída –siempre y cuando todo lo demás se mantenga igual– han sido aplacadas por Mercurio en el signo natural de ella: la razón se impone sobre cualquier empecinamiento negativo que pueda experimentar la Luna (rencor, por ejemplo). Esto no quiere decir, en modo alguno, que deje de estar en caída, no, lo sigue estando, pero Mercurio vence sobre ella, salvo lo demás no se mantenga igual, es decir, salvo presente, por ejemplo, una cuadratura (90°) con Marte en Leo (engreimiento) o con el Sol en Acuario (obstinación, arrogancia), entre otras tantas configuraciones.

Basta con esto para decir que los aspectos desfavorables serán tanto menos desfavorables cuanto más benéfica sea la idiosincrasia de los cuerpos celestes involucrados y sus «estados cósmicos»; y que los aspectos desfavorables serán tanto más desfavorables cuanto menos benéfica sea la idiosincrasia de los cuerpos celestes involucrados y sus «estados cósmicos». También, que los aspectos favorables serán tanto menos favorables cuanto menos benéfica sea la naturaleza de los cuerpos celestes involucrados y sus «estados cósmicos»; y que los aspectos favorables serán tanto más favorables cuanto más benéfica sea la idiosincrasia de los cuerpos celestes involucrados y sus «estados cósmicos». Entonces, cuadraturas (90°) entre Venus y Júpiter, por ejemplo, no son graves –siempre y cuando el resto de las variables permanezcan iguales– como sí lo son entre Marte y Saturno –siempre y cuando el resto de las variables permanezcan iguales–. Asimismo, trígonos entre Marte y Saturno, por ejemplo, no son tan favorables como se cree –siempre y cuando el resto de las variables permanezcan iguales– como sí lo son entre Venus y Júpiter –siempre y cuando el resto de las variables permanezcan iguales–. Venus y Júpiter son astros naturalmente benéficos; Marte y Saturno son astros naturalmente maléficos.

Dicho de otro modo: no es lo mismo tener a un ciudadano común (Mercurio) de enemigo que a un gánster (Marte) o a un político (Saturno); del mismo modo en que no es lo mismo tener de amigo a un ciudadano común (Mercurio) que a un artista (Venus) o al presidente de la nación (Júpiter). Las cuadraturas (90°) y oposiciones (180°) son enemistades entre los astros involucrados; los trígonos (120°) y sextiles (60°), amistades. Las conjunciones, por su parte, buenas o malas compañías según los criterios antes expuestos.

Autor: David E. Bustamante
el0quijote@gmail.com


Blog: http://astrologiaracionalisima.blogspot.com.co

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